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¿Cómo hacer que un niño sea paciente y guarde la calma?

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La paciencia es una habilidad que cuesta mucho trabajo adquirir y llevar acabo, sobre todo porque estamos hablando de una época en la que todo es inmediato. La tecnología nos ha brindado muchos beneficios, entre ellos acceso a todos nuestros deseos desde la comodidad del hogar o de una app. Debemos aceptar que nuestros niños son parte de esta nueva enseñanza, lo cual no forzosamente es malo, tiene muchas ventajas, pero es cierto que la paciencia es uno de los elementos que menos le exige su medio. Sin embargo, para momentos de la vida cotidiana, cuando por cualquier razón las cosas no suceden como desea o en el tiempo que espera, es bueno ya tenerla desarrollada; sobre todo nos servirá para el área del aprendizaje y aquellas cosas ante las cuales no podemos controlar;  ayudará también a la búsqueda de soluciones alternas.

Aquí te tenemos siete puntos para trabajar con tu pequeño, que te permitirán ayudar a que tu niño sea más paciente y guarde la calma cuando sea necesario. 

1. Pongamos el ejemplo.

Muchas veces exigimos de nuestros niños habilidades que aún no logramos desarrollar en nosotros. Los niños pequeños tienen su mayor aprendizaje en los modelos, por lo que tal vez hay cosas que imita pero que obviamente no está consciente, ya sea que se trate de paciencia o impaciencia; tan solo lo implementa como parte de sus conductas. Entonces la manera más sencilla de comenzar a enseñarles sobre la paciencia es llevándola a cabo. Si es posible, puedes contarle porqué actúas de cierta manera,  incluyendo las ventajas de la actuación paciente; y así conforme vaya creciendo comprenderá un poco más del tema.

2. Actividades de tiempo y paciencia.

Nuestros niños, como ya se mencionó, aprenden a veces sin querer, por eso las actividades y juegos son los medios más dinámicos para enseñarles de forma rápida y divertida. Puedes implementar juegos que requieran de tiempo y paciencia, intenta evitar juegos virtuales, puesto que tienen mayor inmediatez y cuenta con muchos estímulos que de una u otra manera evitan que practiquen esta espera o paciencia. Los juegos de mesa son una buena opción, pues llevan reglas, son varios participantes por lo que deberá respetar sus tiempos, siempre llevan un proceso y requieren de tiempo, además que siempre existe la posibilidad de que pueda ganar o perder, lo que significa que su paciencia tal vez deba extenderse dos o tres partidas más. Así a su vez vas trabajando otras áreas como resolución de problemas y memoria. Pueden jugar rompecabezas, serpientes y escaleras, memorama, cartas, cubo Rubik, etc., de preferencia que se trate de juegos de azar para que se vaya acostumbrando;  inicia por los juegos que más le llamen la atención o de preferencia los que requieran menor tiempo para después tener juegos en donde vaya aumentando el tiempo.

3. Economía de fichas.

Hay veces en las que solemos premiar a los pequeños con algunas cosas que pudieran gustarles, producto de sus acciones: es algo que puede motivar a los niños y hacerles bien, claro con cierta medida. Lo que te recomendamos es que cuando tengas planeado hacer algo así, utilices la economía de fichas. En otras palabras, se trata de fragmentar la tarea que debe hacer, digamos por momentos e ir otorgando durante el proceso fichas, moneditas de papel, billetes falsos, etc. Por ejemplo: Hacer el quehacer de la casa, una moneda cuando termine su cuarto, otra cuando acabe la sala y así sucesivamente, para que comience a hacer conciencia del proceso y se emocione por cada parte y sin desesperarse en gran medida por terminar. Una vez que acabe las canjeará por el premio.

4. Ejercicios de respiración.

Estos les servirán mucho para esos momentos en los que experimente frustración o se sienta desesperado. Le ayuda sobre todo a calmar el malestar físico y mantener un poco ocupada la mente. Para enseñarle a respirar deben iniciar con los tipos de respiración, lo ideal es hacerlo desde el estómago. Puede sentirse raro pero háganlo juntos. Cuando el aire entre en tu cuerpo, debes inflar el estómago y cuando salga vas a ir sumiéndolo. Intenten no inflar el pecho cuando entra el aire, todo el movimiento es en el estómago. Así permitirán que el aire entre en mayor cantidad. Ahora las respiraciones pueden hacerlas por tiempos de cinco segundos (inhalo), tres (retengo el aire) y cinco (suelto lentamente). Pueden hacer uso de ella cada vez que lo requieran.

5. Hablar y escuchar.

La comunicación de sus pensamientos y emociones es lo mejor que puede hacer, sobre todo si se encuentra en un momento de desesperación. La idea es que aprenda a darle orden a lo que le sucede. En el diálogo tú también le puedes compartir lo que sientes, así los dos sabrán que no están solos.

 

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6. Resolución de problemas.

Parte de impaciencia se debe a que hay una creencia de que no podría suceder nada mejor que el evento se presenta como si no hubiera otra posibilidad u otra cosa que disfrutar; es entonces que la resolución de problemas les será de mucha ayuda. Estos ejercicios ayudarán a que aprenda a buscar opciones. Pueden ser ejercicios de lógica, de matemáticas, todo lo que te encuentres es de ayuda. También pueden aplicarlo directamente, cuando tengas un problema o sientas impaciencia, compártele tu sentir y pregúntale qué cree que debas hacer, que soluciones hay. De igual forma puedes preguntarle cuando le esté sucediendo a él o ella.

7. Establecer metas intermedias y reconocer pequeños logros.

Este punto es esencial, te recomendamos que le dediques un buen tiempo de tu día. La impaciencia, como ya decíamos, se relaciona con esta idea de que nada importante o de valor está sucediendo en ese momento. Es importante hacer notar que esto es un error y que debe aprender a guardar la calma con pequeñas acciones o pequeños logros. Pueden empezar desde contemplar la tarde, un ave, cualquier cosa a su alrededor, así como que cada vez que esté haciendo algo, vayas reflejándole lo que está logrando. Ejemplo: Debe hacer una maqueta, en cada casita que hace u árbol que elabora, pinta o coloca,  lleva la atención a mencionarle todo lo que ha logrado, para que con todos esos pequeños logros sienta felicidad de manera progresiva y constante hasta que acabe su trabajo. De igual forma en cualquier acción que lleve a cabo en su día, enséñale a que se reconozca todos los pequeños logros.

Esperamos que estos pasos les sean de ayuda para ir adquiriendo la habilidad de la paciencia, recuerda que justo requerirás de ella para iniciar este bonito aprendizaje en tu pequeño.


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