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Métodos para enseñar a un niño a leer

Enseñar a leer a un niño es un proceso educativo que brinda una gran satisfacción tanto a los padres como a los niños. Ya sea que le des a tu hijo la educación en el hogar, o simplemente quieras darle una ventaja, puedes enseñarle a tu hijo a leer en casa. Podrá leer muy rápidamente con las herramientas y técnicas adecuadas.
Ser capaz de leer bien es extremadamente importante para tu hijo. Como padres, pueden alentar a su hijo a estar ocupado leyendo de muchas maneras.

Lee a tu hijo todos los días

Léele a tu hijo regularmente. Como con tantas cosas, es difícil ser bueno en algo si nunca has estado en contacto con ello. Para que tu hijo se interese en la lectura, debes leerle regularmente. Es aconsejable leerles ya cuando son bebés y continuarlo en todo el periodo de la primaria.

Si tu hijo va a la escuela primaria, intenta leer cosas que estén justo por encima de su nivel, pero que tengan una historia interesante y emocionante para que se despierte el interés en la lectura.

Busca libros que también estimulen otros sentidos además de leer, para que puedas interactuar con tu hijo mientras cuentas la historia. Por ejemplo, mirar los libros con sonido, olor o algo que pueda sentir.

 

¿Leer en voz alta?

Por supuesto que haces eso si tu hijo aún es un niño pequeño. Pero, ¿sabías que es importante seguir leyendo en voz alta, incluso si tu hijo ya puede leer bien? Las investigaciones han demostrado una y otra vez que los niños que leen regularmente en voz alta se benefician plenamente de ello,ya que mejora el vocabulario, la comprensión de la lectura y es indispensable para el desarrollo del lenguaje.

Cambia los roles, deja que tu hijo te lea. O a un hermano o hermana menor, o a muñecas o peluches. Un niño que puede leer está orgulloso de ese logro, lo que lo hace aún más motivado para seguir aprendiendo a leer cada vez mejor.

 

Pero, ¿por dónde empezar? Te damos algunos trucos para poder ayudar tu hijo a aprender a leer:

– Muéstrale que hay una conexión entre palabra y sonido. Antes de comenzar con el alfabeto y los sonidos específicos, tu hijo debe reconocer que los caracteres del libro están relacionados con palabras que puede pronunciar. Señala cada palabra que lees a medida que la pronuncias. Eso ayuda al niño a ver que los patrones de palabras y oraciones están relacionados con las palabras que pronuncia, en términos de longitud y sonido.

– Enséñale el alfabeto. Cuando comienza a darse cuenta de las palabras, puede dividirlas en letras. Aunque puede aprender el alfabeto con una canción clásica, es más divertido ser más creativo, haciendo diferentes juegos.

– Desarrollar la conciencia fonética. Uno de los pasos más importantes para aprender a leer es asociar un sonido hablado con una letra o una combinación de letras. Este proceso se conoce como la conciencia fonética. Cada sonido debe estar vinculado a la letra o combinación que lo acompaña.

Dale ejemplos de la vida real con cada sonido; Digamos, por ejemplo, que la letra «A» suena como la «a» de árbol. Podéis hacer juegos de adivinanzas a partir de esto, por ejemplo, mencionando una palabra simple como manzana y luego preguntando qué letra oye en primer lugar.

Enseña a tu hijo a rimar. Con la rima desarrollas la conciencia fonética, los niños aprenden a reconocer las letras y aumentan el vocabulario.

– Enséñale a leer construyendo palabras en sílabas. En el pasado, los niños aprendían a leer al reconocer una palabra por su longitud, la primera y la última letra y el sonido general. Ahora se sabe que los niños aprenden a leer mucho más rápido si lo hacen al revés, dividiendo cada palabra en las partículas más pequeñas posibles y uniéndolas en una palabra completa. Ayuda a tu hijo a aprender a leer haciendo que cada letra se escriba de forma individual sin mirar primero la palabra completa.

Este método no sirve si aún no tiene suficiente conciencia fonética. Si aún no puede conectar fácilmente los sonidos a las letras, primero se debe practicar antes de continuar con las palabras.

– Deja que tu hijo practique descifrando. Descifrar, también llamada ortografía, es cuando un niño recita los sonidos de cada letra individual de una palabra, en lugar de la palabra en su totalidad. La lectura se puede dividir en dos partes: descifrar y luego saber lo que significa. No esperes que tu hijo descifre y entienda la palabra inmediatamente, primero concéntrate en descifrar y pronunciar en voz alta.

– No uses historias o libros completos todavía durante este proceso, deja que tu hijo lea las palabras de una lista o un cuento corto (sin centrarse en la historia). Las rimas también se pueden utilizar para esto.

– No seas demasiado estricto acerca de cómo el niño dice la palabra. El dialecto o las habilidades auditivas débiles pueden dificultar la pronunciación correcta de las palabras. Ten en cuenta que aprender los sonidos es solo un paso intermedio en el proceso de aprendizaje, no es la meta.

– No te preocupes por la gramática. Los niños pequeños, los preescolares son todavía muy concretos en su forma de pensar y aún no pueden comprender conceptos abstractos complejos. Cuando el niño tiene cuatro años, por lo general tiene un buen sentido de la gramática y aprende gradualmente todas las reglas gramaticales. En este momento, todo lo que tiene que hacer es concentrarse en la habilidad mecánica de aprender a leer, que consiste en descifrar nuevas palabras y almacenarlas en la memoria para aprender a leer con fluidez.

 

No limites la lectura a los libros.

Cuando el niño ya está más avanzado con el aprendizaje, puedes seguir trabajando con la rutina de lectura de muchas maneras.

A los niños que leen mucho en casa les va mejor en la escuela. Busca materiales de lectura que se ajusten a la edad y las habilidades de lectura de tu hijo, como libros, revistas, cómics, historietas. No limites esto a la habitación de tu hijo. Asegúrate de que siempre haya algo para leer en el auto, el baño, la sala y la cocina…

¿No le gusta leer libros? No hay problema, puede leer en todas partes y puede encontrar textos a su alrededor: recetas, reglas del juego, folletos publicitarios, carteles a lo largo de la carretera, menús, subtítulos en la televisión. Haz que tu hijo lea el texto y anímalo a buscar información. Hacerlo sentir útil, por ejemplo pidiéndole si puede leer el informe del tiempo en el periódico.

Los juegos de computadora y las aplicaciones también son muy adecuados, porque los niños disfrutan trabajando en ellos.

 

Establecer una rutina de lectura para toda la familia.

Reserva unos 15 minutos a 30 minutos cada día para que todos los miembros de la familia lean en silencio su propio libro. Ver leer hace leer. Quince minutos de práctica diaria de lectura funciona de maravilla para este aprendizaje.

Ir a la biblioteca regularmente es una buena manera de pasar una tarde antes o después de ir al parque. Juega a buscar y encontrar nuevos libros. Encontrarás libros para cada nivel de lectura y todas las edades en donde puedes ir viendo que temas le interesan más

 

Mantente siempre informada sobre el progreso de lectura de tu hijo

Asegúrate de saber qué tan bien tu hijo debería poder leer en un grupo determinado. Pregúntale al maestro sobre los niveles y lo que puedes hacer con ellos en casa en cada periodo del curso escolar. Al saber qué nivel de lectura tiene o debería tener tu hijo, puedes encontrar fácilmente materiales de lectura adecuados y pronto notarás si su hijo tiene problemas de lectura.

 

Tomar en serio los problemas de lectura

Los problemas de lectura no desaparecen automáticamente. Cuanto antes reciba el apoyo adecuado mejor aprenderá a leer. Los niños que tienen dificultades para aprender a leer reciben atención adicional del maestro. Y la gran mayoría progresan bien con esta ayuda adicional, de modo que pueden «conectarse» rápidamente de nuevo.

 

Responde con entusiasmo a la lectura de tu hijo.

Intenta siempre responder de manera positiva cuando tu hijo lea y elógialo cuando lo haga en voz alta, incluso si no le sale impecable. Hablar sobre lo que lee y muestra interés en sus preferencias delectura. Un ambiente positivo en torno a la lectura aumenta la motivación.

Haz preguntas interactivas. Incluso antes de que aprenda a leer, pueden desarrollar la comprensión de la lectura. Mientras lees en voz alta, hazle preguntas acerca de la historia. Con un niño pequeño puedes hacer preguntas como «¿Ves al perro? ¿Cuál es el nombre del perro?» Las preguntas pueden volverse cada vez más complejas a medida que aumenta el nivel de lectura.

Es bueno ayudar a desarrollar el pensamiento crítico de nuestros hijos. Ayúdalo a pensar críticamente haciendo preguntas abiertas. Puedes empezar con este ejercicio cuando tenga unos cuatro o cinco años.

 

Poner el placer de leer primero

A la hora de aprender a leer, no es tan importante lo que lee, sino que a tu hijo le guste leer. Olvídate un poco de los prejuicios sobre los cómics, deja libros de bromas por todas partes y cuéntale a tu hijo sobre tu libro favorito de tu infancia. Es muy importante evitar que tu hijo vea la lectura como una actividad escolar obligatoria y déjalo que experimente lo agradable y relajante que es la lectura. Aquellos que les gusta leer y comprueban que la lectura es agradable seguirán sintiéndose animados a leer.

 

 

Carolina González Ramos

Edda Virtual Solution

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Actualizado: 2019-04-27

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