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Crianza con apego ¿en qué consiste?

La crianza con apego postula sus bases en que este tipo de crianza posibilita que el niño establezca buenas relaciones con los otros y aprenda a tomar decisiones por sí solo, ya que la respuesta de sus padres ante sus necesidades, va a traducirse en que se convierta en un adulto con gran poder de autonomía.

Podemos decir que en esta filosofía de crianza da gran importancia a que desde el comienzo debe haber una posición de interacción amorosa de los padres, sin muchas reglas, ya que es beneficiosa para el bebé. Se creé que gracias a una combinación de la vida moderna, expertos equivocados y el egoísmo, nos hemos distanciado emocionalmente de nuestros hijos, y los padres necesitan conscientemente reconstruir ese apego.

Muchos padres se sienten desbordados ya que en su entorno todo el mundo opina sobre cómo se debe criar a un bebé, advirtiéndoles de no cargar al niño cuando llore que se acostumbra a los brazos, o indicarles cuando es hora de que duerma en su propia habitación, ya que de otra manera puede afectarle negativamente en su vida adulta.

Los seguidores enfatizan que la crianza con apego no se trata de reglas, sino de crear una relación especial, aunque es una relación que se construye siguiendo principios específicos, incluido el uso llevar a su bebé en una honda o sostenerlo lo más posible, lactancia materna a largo plazo; dormir juntos (compartir la cama de los padres con el bebé); siempre responder al llanto de tu bebé, no importa cuán cansado estés. No tiene que seguir todas las reglas, pero Sears le advierte que los padres tendrán que trabajar más duro.

 

Las raíces de la crianza de apego

La teoría del apego se deriva de los estudios del psicólogo John Bowlby sobre la privación materna y la investigación del comportamiento animal a principios de la década de 1950.

Posteriormente, la crianza apego fue postulada en la década de 1970 centrándose en el bebé, instando a las madres a confiar en algunas ocasiones en sus instintos sobre los consejos de los profesionales y a evitar desarrollos como el entrenamiento del sueño (en el que los bebés lloran para alentarlos a dormir por más tiempo) y, en ocasiones, las vacunas. Mientras que una vez se alentó a los padres a que encajaran al bebé en su horario, una madre que cría a su hijo con apego es dirigida por su bebé, respondiendo a sus demandas de inmediato y “respetuosamente”. De alguna manera se apoya en reminiscencia del pasado lejano con vagas referencias antropológicas a las prácticas de las tribus antiguas.

La teoría del apego dice que un bebé busca instintivamente cercanía a una “figura de apego” segura. Esta cercanía es necesaria para que el bebé se sienta seguro emocionalmente, así como para la alimentación y la supervivencia. Los primeros estudios en animales descubrieron que los primates bebés preferían una muñeca “madre” tibia y de felpa sobre una muñeca de alambre que distribuía comida pero carecía de calor.

La crianza de apego se basa en la idea de que los bebés aprenden a confiar y prosperar cuando un cuidador satisface sus necesidades de manera constante en la vida temprana. Los niños que nunca experimentan este apego seguro temprano en la vida, según los proponentes, no aprenden a formar apegos saludables más adelante en la vida. Sufren de inseguridad, falta de empatía y, en casos extremos, trastornos de ira y apego.

 

Algunos de los principios de la crianza de apego son:

– Prepárese para el embarazo, el parto y la paternidad. Los defensores de la paternidad con apego creen que es importante eliminar los pensamientos y sentimientos negativos sobre el embarazo.

– Alimentar con amor y respeto. La lactancia materna, dicen los defensores, es la forma ideal de crear un apego seguro. También les enseña a los bebés que los padres escucharán sus señales y satisfarán sus necesidades.

– Responder con sensibilidad. Los padres consideran todas las expresiones de emociones, incluidas las rabietas repetidas, como esfuerzos reales de comunicación. Esos esfuerzos deben ser tomados en serio y entendidos en lugar de castigados o desestimados.

– Los padres que proponen el apego aconsejan el máximo contacto de piel con piel. Las formas de lograrlo incluyen baños en las articulaciones y “uso del bebé”: llevar bebés durante el día en una honda frontal.

– Participar en la crianza nocturna. Los expertos en crianza adjuntos aconsejan hacer arreglos para “dormir juntos”. Con el sueño compartido, un bebé duerme en la misma habitación que los padres para que puedan alimentarlo y calmarlo emocionalmente durante la noche. Algunos padres duermen en la misma cama con los bebés. Pero siempre llevando a cabo todas las medidas de seguridad y adaptando la habitación y la misma cama a esta practica, ya que de otra manera puede aumentar el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.

– Practicar disciplina positiva. Se aconseja a los padres que distraigan, redirijan y guíen incluso a los bebés más pequeños, y que modelen un comportamiento positivo. La paternidad de apego tiene como objetivo comprender lo que el comportamiento negativo de un niño está comunicando. Y se alienta a los padres a encontrar una solución junto con un niño, en lugar de castigar o simplemente imponer su voluntad a los niños.

– Esforzarse por el equilibrio en la vida personal y familiar. Se alienta a los padres a crear una red de apoyo, vivir un estilo de vida saludable y evitar el agotamiento de los padres.

 

Críticas de la crianza de apego

Nadie podría argumentar que un vínculo emocional cercano con un bebé podría ser cualquier cosa menos positivo, pero existe una ola de críticos de esta filosofía de crianza y estas son algunas de las cosas que dicen los críticos:

– Compartir cama y muerte infantil. Los críticos están preocupados por compartir la cama, que se ha relacionado con el síndrome de muerte súbita del lactante si los padres no cumplen con las instrucciones para compartir la cama de manera segura. Por eso es muy importante que los padres sean consientes de realizar un colecho seguro.

– Múltiples cuidadores, tiempos de cambio. La teoría del apego surgió en la década de 1950, antes del advenimiento del cuidado infantil. Luego, los psicólogos discutieron sobre si las madres deberían quedarse en casa para criar a sus hijos. Muchos niños desde entonces han estado expuestos a cuidadores múltiples y relativamente consistentes como resultado del cuidado infantil. Los críticos quieren que se actualice la investigación sobre la crianza del apego para reflejar esta realidad cambiante.

– Padres estresados, hijos demasiado dependientes. Los críticos de la crianza con apego afirman que la atención constante a cada estado de ánimo y berrinche de un niño puede conducir a niños demasiado dependientes y padres muy estresados. O peor, los niños aprenden a controlar e intimidar a sus padres bien intencionados.

Pero criar con apego no significa correr apenas el niño abra la boca y emita el primer sonido. Al niño pequeño hay que darle la oportunidad de aprender que mediante el llanto sus necesidades serán saciadas. Pero esto no lo conseguiremos si vivimos pegados a su cuna. No hay que dejarlo llorar, pero tampoco hay que privarlo del primer lenguaje que utiliza para comunicarse con nosotros.

 

Buscar el equilibrio en nuestro hogar

El desconocimiento y cierto temor a que el bebé desestructure toda la rutina que la pareja habían construido hasta ahora, pueden llevar a los padres a aplicar, en los momentos diarios más críticos, metodologías que ponen en riesgo la crianza desde el apego en positivo. La seguridad o inseguridad que se genera en el niño a través de las respuestas de sus cuidadores pueden provocar aprendizajes desadaptativos en los niños. Por eso si decides llevar este tipo de filosofía en la crianza de tus hijos debes de organizarte de manera precisa con tu entorno más cercano para no caer en estas malas practicas que es normal que surjan en algún momento pero que de ninguna manera deben instalarse en el hogar.

Son diversas las maneras que existen para guiar y ayudar tu bebé en su desarrollo, y en todas ellas existe el apego. Es esa relación especial entre el bebé y la o las figuras que le rodean le dan amor y se encargan de sus necesidades. Cualquier niño necesariamente se interrelaciona con las personas de su entorno, generando esta relación muy especial que llamamos apego y que cada familia realiza a su manera. Cada familia y cada niño son diferentes, quizás te encuentres con fórmulas que fueron estupendas para tu primer hijo en cambio para el segundo no encajan.

Es positivo escuchar consejos, informarse valorando los diferentes puntos de vista, pero sin que esto os marque demasiado y limite a la hora de criar a vuestros hijos. En el día a día padres e hijos aprenden mutuamente uno de los otros creando así ese vinculo que les caracteriza.

Toda la información que te damos en este artículo es orientativa ya que cada niño y cada familia son diferentes y únicas.

 

 

Carolina González Ramos

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Actualizado: 2019-09-05

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