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Terapia infantil cognitivo conductual

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Una vez que decidimos llevar a nuestro hijo a terapia también llamada psicoterapia, lo que sigue es saber cómo será, o sea qué hará y qué no el terapeuta, la manera en que conducirá las sesiones. Esto va a depender del enfoque. Que prácticamente es la teoría desde la cual se va a trabajar, es decir, toda la investigación que se realizó con anterioridad para aplicar cualquier tipo de técnica durante la sesión. La manera en que hablará con el pequeño, cómo y por qué  preguntará ciertas cosas o abordara los temas de interés. Aquí te compartimos información que esperamos sea de ayuda para conocer uno de estos enfoques. El enfoque cognitivo conductual en la terapia o psicoterapia infantil.

¿Qué es el enfoque cognitivo conductual para niños?

El enfoque cognitivo conductual tiene diversas definiciones. De manera muy sencilla, podemos decir que es un enfoque o teoría centrada en la charla y tareas o actividades fuera de la sesión. Ya que si bien las sesiones son un espacio importante se considera que el mayor trabajo se lleva a cabo afuera, en la cotidianidad aplicando y poniendo manos a la obra en las habilidades que estamos aprendiendo.

Aquí encontraremos, como en la mayoría de las intervenciones con niños, un trabajo en equipo con los padres. Sin embargo, en este enfoque si hablaremos de un papel sumamente activo de parte de los tutores. No únicamente en el área de escucha o de llevarlos a sesión, sino que en muchas ocasiones serán los principales encargados de aplicar los programas de modificación del área conductual de ser necesarios. Estos programitas hacen referencia a cambios en la rutina del niño.

¿Cuáles son las características de este enfoque?

Esta teoría se tiene la principal base de que toda la conducta que los niños realizan se debe a un porque en el reforzamiento. En una consecuencia que los premia. Pongamos ejemplos. Si trabajamos con un pequeño que cada vez que desea un juguete grita o pega, debemos identificar si cuando hace estos actos se le brinda un juguete, atención o algo que le sea de agrado. Eso explicaría el por qué sigue manteniendo la conducta.

Aquí es donde entrarían los padres, aplicando diversas técnicas que vengan a modificar el ambiente y los reforzadores. Por ejemplo, ahora premiando o brindando atención cuando el pequeño pida las cosas por favor o cuando no se encuentre gritando o pegando. Comenzando a ignorar o no premiar eso que no deseamos que siga realizando. De esta manera podemos disminuir la conducta pero sin dañar el área emocional del niño. Normalmente el principal cambio que se realiza es el evitar castigos. A diferencia de lo que se cree, el castigo puede provocar que la conducta del niño no cambie y posteriormente aumente. Para comenzar a ver resultados lo que más se necesita es la constancia.

De igual forma, otro aspecto importante, con el cual se trabaja es con estructuras cognitivas, entendámoslas como el conjunto de todos los aprendizajes. Y por último también retoma las reacciones emocionales. Digamos que aquí exploraremos la forma en que estas tres áreas (cognitivo, conductual y emocional) conviven.

Lo que los psicólogos han llegado a identificar es que en muchas ocasiones dichas áreas no concuerdan y eso causa el malestar, ejemplo:

El pequeño desea decir que no quiere jugar basquetbol porque no lo considera divertido (cognitivo).

Pero la presión social, de los compañeros, el profesor, padres, etc. lo llevan a jugar (conductual).

Entonces esta falta de coherencia entre lo que piensa y hace, lo conduce a sentir enojo (emoción).

Lo cual hace que no le sea funcional. En este caso empezaríamos a reforzar la parte de habilidades sociales. Analizar porque le cuesta tanto decir que no, a pesar de que tiene claro que es lo que desea. Ejemplo, el niño piensa que perderá a las personas por decir que no, que ya no lo amarán de la misma manera, después lo rechazarán, etc., en este caso se intentaría modificar lo cognitivo (la forma en que la piensa), para que se sienta seguro de decir no.

La principal meta es lograr una funcionalidad,  o sea que el pequeño se sienta cómodo y sus conductas le permitan relacionarse de manera adecuada con su ambiente, así como sus emociones y pensamientos. También es importante mencionar que se trabaja a partir de objetivos.

 

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¿Qué problemas puede tratar el enfoque cognitivo conductual?

La terapia cognitivo conductual es una de las psicoterapias más utilizadas para niños, esto debido a lo práctica que puede resultar. Aunque se trata de todo un proceso y requiere de tiempo, los cambios pueden ser monitoreados de una manera más evidente a través de mediciones,  así como que los cambios comienzan a reflejarse en la conducta relativamente rápido. Es recomendada sobre todo para niños con fobias, conductas disruptivas, déficit de atención y de educación especial. Aunque prácticamente puede abordar cualquier tema de interés.

Ante todo se trata de un enfoque que intenta incluir todos los aspectos de la persona, así como también incluir aquello que le rodea e influye en sus decisiones, emociones y conductas. Es sumamente funcional para todas las edades.

Esperamos que este artículo pudiera ser de ayuda para tomar la decisión de elegir a un profesional adecuado para el caso de tu hijo o hija, sobre todo recuerda que la idea es que se sientan cómodos y pueden explorar los diferentes enfoques disponibles.


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