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¿Cómo enseñar a los niños sobre autoestima?

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Esta es una pregunta que cómo padres solemos hacernos. Si te ha sucedido, aunque aún no conozcas la respuesta, vas por un muy buen camino. Preocuparnos por el ámbito psicológico de los niños, es el primer paso para cuidarlos y enseñarlos a cuidarse y así  puedan ir construyendo una buena autoestima. Aquí te diremos algunos tips para que puedas comenzar a enseñar a tus hijos sobre autoestima.

1. Reconoce aprendizajes y contexto.

En primer lugar debemos reconocer todo lo que nos rodea, reconocer la autoestima como un producto y creador de la realidad del niño. Es decir, el primer paso es identificar todo el contexto político, social y cultural en el que se encuentran. Aunque suene algo extraño, porque evidentemente se encuentran sumergidos en esto y puede ser difícil analizarlo, pues todo parece tan natural o normal. La realidad es que todo cambia y nada es cuestión de naturaleza. Lo que es normal para ti no lo es para alguien de otra época o condición social.

Gran parte de las problemáticas en este ámbito provienen justo de todas las presiones sociales existentes, es decir, todo lo que se espera de él o ella. Empieza por plantearte qué aprendizajes has identificado que tiene y qué aplica en tus pequeños, así como todas las expectativas y presiones que están puestas sobre él o ella. No se trata de desaparecerlas, sino de que el niño pueda crear sus propias expectativas. Puedes empezar por hacer un listado de los siguientes ámbitos: Aprendizajes de género; estilos de afrontamiento ante errores; cómo se trata el niño y hábitos de autocuidado; expectativas que tanto tú como otras personas colocan sobre él o ella; estereotipos a los que tiene acceso y que acepta; estatus económico, etc.

Luego de identificar todo lo que lleva interiorizado tu peque, procede a preguntarte y preguntarle, de dónde aprendió todo lo que sabe o la manera en que se relaciona con su mundo.

Por ejemplo: Aprendizaje de género: Piensa que los niños no deben llorar, esto debido a que he notado que evita llorar y dice que no pasó nada, aunque se golpee fuerte o se esconde porque le da pena que lo vean con lágrimas. Lo aprendió de: sus abuelos, pues se lo repiten constantemente. Aunque yo he intentado convencer a mi hijo que no debe aguantarse, no me hace caso.

Una vez que estableciste esto, también pregúntate que de todo eso, también lo aprendiste tú o qué haces para respaldar esa idea sin querer. Tal vez, retomando este ejemplo, piensas que no es bueno que se aguante a llorar, pero en alguna ocasión te escucho decir que es muy valiente cuando evito llorar, lo cual está reforzando la conducta.

Una vez que establezcas estos puntos, procede a buscar soluciones ante los aprendizajes que no le sean beneficiosos. Retomando el ejemplo de género:

Posibles soluciones:

  1. Poner límites a los abuelos, poniéndose de acuerdo en el discurso que se le dirá al niño.
  2. Hablar con el niño y analizar juntos si le hace sentir bien o mal lo que hace.
  3. Darle herramientas para que aprenda a poner límites y no se sienta incómodo de expresarse.

2. Implementa crianza respetuosa

Con respecto de establecer el contexto del pequeño, el cual lo puedes reforzar por escrito, te recomendamos hacer un análisis y encaminamiento hacia una crianza respetuosa, no solo sin golpes, sino también sin groserías, bromas que aunque para los adultos pudieran ser graciosas pueden ser hirientes para ellos, castigos injustificados, que se relacionen con tu estado de ánimo o que no corresponda a la acción.

Ejemplo: No le quites los videojuegos si rompió un jarrón; más bien enséñale que la idea no es hacerlo sentir mal, sino que retome su responsabilidad, por lo que si tiró un jarrón, lo ideal es enseñarle a recoger los trozos, con todas las medidas de seguridad, claro y que reconozca porqué sucedió y de soluciones para que disminuya la probabilidad de que vuelva a suceder.

3. Reconozcan habilidades y características que le gustan.

Para que los pequeños aprendan a reconocer todo aquello que les es agradable de su persona, es necesario que los encamines a hacerlo. Muchas veces nos centramos más en lo que falta que en lo que hay. Regañamos más de lo que reconocemos, claro que no lo es en todos los casos, pero aun así resulta beneficioso que se le otorgue un tiempo específico para esta actividad. Pueden establecer tal vez un horario por la mañana, mientras se mira al espejo.

Que señale todo lo que logró un día antes, todas las habilidades que tiene y cosas que ama de sí mismo. Estas afirmaciones serán un recordatorio consciente y constante de todo lo que vale. Pueden hablar del físico, de su forma de ser, de sus actividades.

Recuerda no olvidar el tema de la valoración que tiene de su cuerpo, ya que la imagen corporal, debido a los estereotipos, puede llegar a provocarles profundas tristezas, ya que se trata de características que no pueden cambiar y por las que en ocasiones son rechazados. Explora bien este tema, puedes usar un espejo. No tengas miedo de que a partir de esto ya no mejorará o después ya no querrá  reconocer sus zonas de oportunidad. Más bien le daremos un espacio a los dos aspectos.

4. Reconozcan zonas de oportunidad.

Durante el día establezcan también un horario para hablar de zonas de oportunidad. Intenta no nombrarlas como falta de habilidad o poca capacidad, pues pareciera que estas palabras van hacia abajo, si les llamamos oportunidades, tenemos la apertura para comenzar hacer algo ante ellas. Los niños se encuentran constantemente con decepciones en su día, descubren que no pueden hacer varias actividades, o incluso que no son agradables a los ojos de todos.

Abrir un espacio donde se hable de esto te ayudará a que tengan una excelente comunicación y que pueda procesar la información de la mano con un adulto. Intenta no dar tu opinión directamente, más bien ve guiando la charla para que él o ella solita vaya creando respuestas del porqué pasa eso y posibles soluciones. Incluso es muy probable que al momento de hacer el ejercicio anterior de reconocer sus puntos fuertes, te hablen de sus puntos débiles. Así que más que ignorarlos, explórenlos. Ejemplo: » No me gusta mi altura, mis compañeros me dicen jirafa y no juegan conmigo»,  bien busquemos respuestas, hablen en este caso de la herencia de altura, las ventajas que hay en ello, la teoría de porqué en su país es más común ser bajito. Busquen porqué las personas se niegan a lo diferente. Siempre hay maneras de explicar lo que sucede. Denle solución, hablar con los niños, de qué manera, cuándo, etc.

5. Enséñale a poner límites a los demás.

Siempre sucederán escenarios en los cuales tu hijo se sentirá incómodo,  en los que su valoración se pondrá en juego debido a comentarios, que podrían ser o no con sentido hiriente,  ya sea de personas a las que les tenga cariño o de desconocidos. Para poder ayudarlos a que ese valor que tanto le ha costado construir no se vea afectado por otros, lo ideal es mostrarle en primer lugar que de él no depende lo que otro diga o piense, pero si cómo reacciona ante ello. Mostrarle que aunque no se trata de algo personal es necesario saber poner límites.

Para poder hacerlo, pueden buscar los derechos asertivos, para así tampoco pasar sobre los derechos del otro y a su vez; posteriormente escribir en una libreta una oración asertiva con todos los elementos necesarios e ir practicando. No olviden que la mejor manera de comunicar que algo no nos agrada es expresándolo, se debe quitar ese tabú de que podemos perder personas si lo hacemos, pues la realidad es que te ayuda a formar relaciones con buena comunicación.

6. Utiliza material extra.

Para poder ejemplificar o incluso para introducir a tu pequeño en el tema de la autoestima, siempre será bueno hacer uso de herramientas alternativas, como lo son cuentos o libros para ellos, guías que te permitan comprender estos temas a mayor profundidad, te den ejemplos de actividades y materiales. Así como también pueden hacer uso de juegos, para que puedan abordar un tema tan importante de una forma dinámica y divertida.

Esperamos que estos tips te puedan servir para enseñar a tu pequeño un poco sobre autoestima. A su vez recuerda que no hay una fórmula mágica, cada niño es único, por lo que lo más ideal es hacer todo tipo de actividades que te permitan conocerlo a profundidad  y comenzar a darle respuesta. Recuerda que siempre puedes hacerlo de la mano con un profesional.


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