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¿Has perdido tu espíritu navideño? 12 maneras de encontrarlo

¿Sientes que andas bajo en espíritu navideño? Aunque no lo creas, es algo muy común, incluso más de lo que puedes imaginarte. Puede haber temporadas cortas o largas en las que la Navidad no nos suena a la mejor idea del mundo. Y la verdad es que podemos experimentar una presión enorme por volver a ser parte de las festividades sin realmente disfrutarlo. Si estás aquí, es porque una parte de ti aún desea tener esa ilusión, por lo que te ayudaremos a descubrir, por medio de algunos consejos, qué está pasando y cómo, poco a poco, ir encontrando ese espíritu navideño.

1. No te obligues

Sí, puede que suene raro, pero la verdad es que una persona con ilusión en estas fechas no siempre es la que decora o participa de todo; puede que esté estallando de estrés y no disfrute nada. Entonces, permítete regalarte una época llena de paz y tranquilidad, que originalmente de eso iba. Quítate de culpas, aprende a responder asertivamente y atrévete solo a lo que te haga sentir bien y cómoda. Recuerda que estas fechas pueden llenarse de mucha publicidad ostentosa que deja de lado lo importante: el bienestar, la plenitud y, en ocasiones, las personas importantes.

2. Identifica de dónde viene tu malestar

No podemos pelear contra un fantasma que no alcanzamos a ver, entonces lo primerito es darnos un chapuzón en nuestra historia. Si ya llevas varios años con esto, analiza qué es lo que te ha desanimado. Ejemplo: ¿Familiares que pelearon y las reuniones se vuelven muy complicadas? ¿Llegas con problemas económicos y te gustaría tener mayor libertad? ¿Estás a full de trabajo? ¿Estas fechas te recuerdan que no cumpliste esos doce deseos? Aunque no lo creas, estadísticamente el fin de año es uno de los meses donde las personas se sienten más tristes y solas. Más que una situación biológica por el frío, se relaciona con esas expectativas que no se están cumpliendo. Una vez que identifiques tu caso particular, propon soluciones.

3. Inventa tu propia tradición

Empecemos por dejar las presiones de fuera, justo ahí, afuera de nosotros. Crear tus propias tradiciones y alejarte de lo que te causa malestar puede ayudarte mucho a enfrentar esas expectativas. Ejemplo: si te estresa porque sientes que nunca cumples los deseos, este año no lo hagas así. No comas uvas por deseos, cómelas por todo lo que lograste y quieres seguir logrando, por agradecer lo que está en tu vida. Haz otro tipo de dinámica. Si no te llevas bien con tu familia, piensa en una sesión solo para ti y personas con las que te lleves mejor. Si no tienes dinero para regalos, pueden ser manualidades de parte de todos. Incluso, el otro día vi una idea que me pareció preciosa: una familia daba como regalo de Navidad un taller. Sí, cada uno daba un pequeño curso al resto de la familia sobre algo que hubiera aprendido en el año. Por ejemplo, si aprendió a tejer, les enseñaba; si aprendió a ser más asertivo, les contaba la historia y aprendizajes. Me parece que es algo más cercano y que puede romper con esta idea de que hay que gastar. Busca opciones y date la oportunidad de experimentar.

4. No vayas a todas las fiestas

Una de las razones por las cuales acabamos agotadas en estas épocas es el exceso de fiestas, posadas, brindis y cenas a las que tenemos que asistir. Después de tres semanas o más de festejos, acabamos desveladas, agotadas y algo estresadas. Este año te propongo que empieces a ser más selectiva con tus invitaciones. Elige solo las que sean más importantes para ti y las que no, mejor agradécelas y no vayas. De esta manera, aún tendrás energía y ganas de festejar cuando llegue el Año Nuevo. No tengas miedo; incluso recuerda que no eres la única, un montón de personas están en la misma situación. Esta selección te permitirá estar más presente en las festividades y, los días que no vayas, para que no te sientas extraña, inviértelos en un spa en casa para ti o en una actividad a solas que sepas que te da energía.

5. Planea con antelación tus actividades

No sé qué nos da por las fechas, pero todo queremos limpiar, depurar, cambiar. Entonces, no solamente tenemos el trabajo de las fiestas o el cotidiano, sino el estrés por hacer todo eso que en el año no pudimos. No te presiones. Si bien el fin de año se puede sentir como una presión, recuerda que tu valor está en otro sitio. Planea con al menos dos meses o un mes de antelación para poder hacer lo que quieres. Enfoca esa sensación de movimiento en otras cosas que no te mantengan en estrés constante.

6. Ayuda a los demás

La esencia de la Navidad tiene mucho que ver con este acto. Con tantas fiestas y regalos se nos olvida lo que en verdad importa, por lo que buscar la manera de ayudar a cualquier persona que lo necesite te pondrá en contacto con tu real espíritu navideño. Si pones atención a tu alrededor, verás a muchas personas que necesitan de tu ayuda, desde la oficina hasta tu casa, pasando por la calle. Ponte la meta de ayudar de vez en cuando. Algunas saldrán bien y otras no tanto, pero la verdad es que esa satisfacción siempre es hermosa. Y otra cosa importante: ayúdate también a ti y permítete ser apapachada. No tienes por qué darte todo, permítete recibir sin sentir pena, sabiendo que lo mereces.

7. Acércate a tu familia

Nada mejor que estas épocas para volver a ver a los parientes que viven fuera de la ciudad, para tomar un tiempo para visitar a los que viven cerca pero no has visto en mucho tiempo, e incluso convivir más con quienes vives. El ritmo ajetreado en el cual vivimos muchas veces nos impide tener momentos de pláticas profundas y de diversión con nuestro esposo, hijos, hermanos y padres. Aprovecha estos días para hacerlo y volverte a conectar con quienes hacen de estas épocas algo tan especial. En caso de que existan problemas con este tema, tranquila, que la meta será conocer nuevas personas, buscar amistades o personas que han demostrado que puedes confiar en ellas. Y si no es opción tampoco, es una gran época para conocerte y acercarte a ti, aunque no lo creas, casi no nos conocemos con este ritmo tan ajetreado.

8. Planea tus gastos

Durante estas épocas es cuando más gastamos en TODO el año. Apenas recibimos nuestro aguinaldo e inmediatamente nos estamos gastando hasta el último centavo. Obviamente que para enero no sólo ya nos quedamos sin dinero, sino que además tenemos deudas que quizás arrastraremos durante meses. Esta vez, haz un presupuesto inicial y calcula cuánto deseas gastar por cada regalo que darás. Esto te ayudará a gastar sólo lo que tienes. Además, si te sobra un poco, hasta podrás darte un regalo especial a ti.

9. Desea a todos una Feliz Navidad

¿Te has dado cuenta de lo bien que se siente cuando alguien te desea un buen día? Pues haz lo mismo por los demás y desea una Feliz Navidad a todas las personas con las cuales cruces tu camino en estas épocas. Notarás cómo su rostro cambia en el momento que se los dices y de esta manera comenzarás una cadena de buenos deseos que ayudará a ti y a los demás.

10. Redescubre a tu niña interior

¿Recuerdas qué era lo que adorabas de la Navidad cuando eras niña? Pues esta es la oportunidad ideal de reconstruir esos momentos de magia. Date el permiso de disfrutar como niña de un helado de tres bolas, de estar en pijama todo un día, de llenar un libro para colorear, de pasear por las calles de tu ciudad para disfrutar de las decoraciones navideñas o de cenar galletas con leche. ¡Todo se vale! Recupera las acciones que hacías y adáptalas a tu actualidad. Es posible que al inicio la nostalgia se sienta pesada, pero recuerda que la idea es usarla como herramienta. Tal vez, si ya no existe ese dulce favorito, puedes buscar uno parecido y probar o ponerte a buscar un nuevo dulce favorito.

11. Ríe más

¿Qué es lo más representativo de Santa? Su famoso “Ho, ho, ho”. Él siempre está de buen humor y aprovecha cualquier momento para reír. Pues ahora sigue al pie de la letra sus consejos y vive de manera más relajada y positiva. Al sonreír, inmediatamente te sentirás más relajada y el estrés te afectará mucho menos. Otra ventaja es que la risa es contagiosa, por lo cual podrás lograr un efecto muy positivo también en los seres que te rodean. Si, ya sé que no es tan sencillo, pero regresar al presente, describir lo que te rodea, puede permitirte ver pequeños detalles que, aunque no te hagan reír como nunca, sí te provoquen sonrisas y buenos momentos. Ve videos de risa, escucha podcasts, etc.

12. Enseña a tus hijos el verdadero significado de la Navidad

Aprovecha estos días de vacaciones para platicar con ellos y explicarles que la Navidad no sólo se trata de regalos y posadas, sino que hay una base muy importante detrás. También puedes leerles cuentos navideños en donde se recuerden esos bonitos valores que deseas enseñarles. 

Esperamos que todos estos consejos te ayuden a sentirte mejor en esta época, a recordar aquello que te agrada y a plantearte nuevas metas. ¿Cuál te pareció el mejor consejo?

ico nancy
Escrito por:
5 de julio de 2025

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