¿Cómo dejar de compararte con otras mamás y calmar la culpa o preocupación?

Empezamos por decir que este es un tema recurrente, pero del que poco se habla, como madres siempre tendremos referentes de otras mujeres a nuestro alrededor que tal vez toman diferentes decisiones o que son más o menos aplaudidas que nosotras en su papel como madres.
Desde pequeñas entre mujeres nos han enseñado que más que aprender unas de las otras y destacar la diversidad debemos alinearnos a un solo modelo, que debemos ser todas iguales y no hay nada que nos haga más daño porque prácticamente es imposible. Seguramente muchas veces te has puesto a dudar si estuviste bien o no, haz sentido como la culpa llega a tu mente aunque hiciste lo que consideraste más prudente y haz llegado a sentir que igual y no eres tan buena madre como quisieras, si estos sentimientos han llegado a ti estás en el lugar correcto porque vamos analizar de dónde viene esta culpa y sobre todo cómo dejar de compararte con otras mamás y calmar las preocupaciones.
Habla sobre el tema con otras mamás

A veces consideramos que somos las únicas que estamos viviendo esta situación por ser un tema tan tabú, sin embargo, suele ser muy común y cuestionarlo con nuestras amigas, con mujeres que han vivido cosas muy parecidas puede ayudar mucho para no sentirnos solas en una realidad cotidiana. Literal hablen no desde un sitio de juzgar si son mejores o no que otras, sino literalmente de lo que les ha causado hacer estas comparaciones, cuándo suelen sentir que se presentan y de dónde vienen, así como también es importante hacer una red y recuperar la experiencia de cada una de las mujeres que conocen.
Algunas preguntas que pueden aperturar la charla son ¿Qué es una buena madre o una madre ideal? ¿Cuándo te has sentido así y cuándo no? ¿Te has comparado o te han comparado con otras mamás? ¿En qué temas suele ser frecuente o bajo qué circunstancias se ha dado? ¿Cómo te has sentido? ¿Cómo lo enfrentas? Esto puede darte también algunos tips de qué hacer y una luz de empezar a entender por qué todas vamos generando estas sensaciones, que te dé adelanto no es algo aislado o que tú como tal estás provocando sino que es el conjunto de las voces que hemos escuchado desde pequeñas.
Cuestiona el bien y el mal
El concepto del bien y el mal es algo histórico, en el mundo hemos medido lo que hacemos o no a partir de esto y aunque es algo que muchas veces puede ayudarnos a tomar decisiones, también puede ser muy poco claro y genera malestares. Lo primero que debemos identificar es que una sola acción no nos define como buenos o malos porque va mucho más allá, es el conjunto de acciones y también de intenciones, de la misma manera estos conceptos muchas veces se convierten en algo poco alcanzable porque no son para nada claros, no hay una forma de medirlos o estar seguros, todo depende de quién lo mire y la historia de esa persona.

La buena madre antes era considerada como aquella que daba todo por su familia y se sacrificaba por ella, de igual manera tenía toda la paciencia y nunca estaba triste o enojada, eso ha ido cambiando, pero todavía parece que así lo esperan.
Digo cambiando porque se dieron cuenta de que el sacrificio muchas veces era innecesario, porque notaron que muchas de esas mujeres se olvidaron de sî mismas en el proceso por intentar cumplir el ideal de maternidad, observaron que con el ritmo del día de hoy es imposible otorgar todo el tiempo a los hijos mientras se hace todo por cumplir con otras exigencias como el trabajo.
Observaron que el quehacer del hogar no es algo que le toca a la mamá sino que debe ser un trabajo en equipo y expresar la necesidad de repartirlo no la hace peor mamá, de igual manera se empezó aceptar que las mamás son humanas y tienen derecho a decir que están tristes o enojadas sin que eso signifique provocar algo malo en las infancia, sino todo lo contrario pues permite que los niños también aprendan a conocerse y regularse, así como dejar a un lado el juicio.
Entonces el primer paso que te invito a hacer, es cambiar la idea de buena o mala por funcional o no funcional, es decir, piensa en qué funciona más para ti y tus hijos/as bajo tus propios parámetros, por ejemplo, si las personas critican que tu no les des permiso para quedarse en otra casa aun, es momento de pensar qué le es más funcional, qué ganan y qué pierden, porque eso si toda decisión nos da y nos cierra puertas, analiza ese equilibrio y observa si te sientes cómoda si lo que les brinda tu decisión al menos para ti aporta más a su bienestar.
¿De dónde viene la culpa y comparación? Analiza tu propia historia y exigencias que te rodean

La culpa es construida a lo largo de tu vida, no es solo una emoción que surja de la nada sino que más bien poco a poco las reglas que están a tu alrededor y las exigencias de las personas te hacen sentirla, como una forma de decir, no estás cumpliendo con lo esperado, entonces es momento de hacer dos cosas. La primera es preguntarte sobre qué crees que se espera de ti, por qué te es complicado entrar en ese molde y sobre todo observa tu propia historia y posibilidades.
A veces no solo tomamos decisiones por un tema de ideales sino también de condiciones sociales, es decir, de cosas que pasan a nuestro alrededor y que no podemos cambiar de la noche a la mañana, entonces, si te estás comparando piensa en si esa persona tiene los mismos deberes, la misma rutina, las mismas oportunidades o condiciones.
Por ejemplo, algo común que he observado entre las madres es sentirse mal por no regalarles tantas cosas o algo de precio elevado, sin embargo, no observan que están dando incluso un porcentaje más alto del total de su dinero que la mamá que compró un celular porque tal vez en este momento tiene mejores oportunidades laborales. Entonces, observa cuáles son tus oportunidades y aprendizajes, así como tus experiencias. Es una manera de apapacharte de no criticarte sin antes entenderte, recuerda que cada historia es única y que ese pequeño cambio de visión puede ayudarte mucho para observar tu maternidad de forma más completa.
Identifica tus objetivos y valores

A ver, si bien la idea es no compararte si podemos hacer un pequeño análisis sobre nosotras mismas que te ayuden a respaldar tu decisión o en dado caso a cambiar de opinión en caso de que así lo sientas necesario.
No se trata de que tengas una brújula inamovible toda la vida, puedes llegar a tener ciertas experiencias que te cuestionen y hagan cambiar de opinión, pero la idea es que ese proceso no sea doloroso o lleno de culpas. Entonces, lo que debes tener en cuenta son dos aspectos, tus objetivos y tus valores. Es decir, tener claro qué deseas, cuáles son los aspectos que debes cumplir en el proceso y los valores que lo sostienen. Te preguntarás y cómo los identifico, pues primero debes pensar en cuál es tu meta en ese momento, por ejemplo: que mi hijo no tenga caries, que tenga una buena salud bucal. Mis valores base como mamá son: respeto, empatía, responsabilidad, honestidad y amor. Entonces empieza a buscar matices diferentes, es decir, opciones variadas para resolver el asunto, que en este caso sería darle o no los dulces que ganó en Halloween o en las piñatas de diciembre.
La manera de resolverlo sería pensando cómo respetar todo lo que es mi base, o sea, mis objetivos y valores, cuidando a mi pequeño. Puedo por ejemplo, evitar mentirle sobre que ya se acabaron para cuidar la honestidad, pero tampoco le daré la bolsa a libertad total pues no sería responsable, aunque tampoco podrías quitarle todos y prohibirlos por completo pues no sería tan empático con sus deseos, etc., entonces vas buscando no los extremos sino puntos medios que te permitan cuidar de su salud bucal que es tu objetivo más importante. Tener esto bien claro es lo que te ayudará a no dudar por qué haces lo que haces y estar tranquila con tus decisiones.
Aprende a brindar límites a quienes te rodean

Algo que también debemos aprender a observar es qué tanto la culpa o preocupación que tenemos es genuinamente nuestra y qué tanto ha sido un trabajo de las personas que nos rodean, que aún no han cuestionado todo esto y están acostumbrados a intentar aconsejar sin pensar en lo mucho que pueden afectar.
Entonces, si tienes algunas personas así cercanas lo primero que te digo es tranquila, puede que no lo hagan ni con mala intención pero la realidad es que aun así y por más que las o los amemos debemos poner límites, esto es algo así de hasta dónde puedes aceptar comentarios y hasta dónde no, de qué manera se permiten y cuáles no. Entonces, te recomiendo poner en papel una lista de:
- Los temas en los que pueden opinar: por ejemplo piensa sobre que consejos si te sería valioso, puede ser sobre tips de alimentación, ropa, escuela, etc. y piensa sobre cuáles no, por ejemplo, que no pueden llevarte la contraria sobre decisiones de salud, temas de cuidado de sexualidad, como insisitir en que deben saludar con beso todos los niños, etc., observa cuáles son las cosas que a ti te hacen sentido.
- Expresa de qué manera las permites, por ejemplo, si en el momento que está pasando o después y a solas, a partir de un discurso de buena o mala madre, por medio de consejos o incluso mencionar cuántas veces pueden insistir en este consejo si es que tú decides no tomarlo. También puedes poner límites cuando te comparen directamente, etc.
Identifica todo lo que logras

A veces nos enfocamos mucho más en todo aquello que no somos o lo que aún no hemos logrado, por eso uno de los consejos más grandes es que comiences a reconocer el trabajo que te ha costado llegar a este momento, a este punto de la crianza, aprender a ser amorosa contigo misma también es una forma de enseñar sobre cuidados a tus hijos. No se trata de dejar de analizarte, pero la idea es no condenarte ni colocarte etiquetas o compararte como mejor o peor, eso sí, recuerda que el simple hecho de que estés leyendo esto y buscando información del tema te coloca como una mamá que está dispuesta a cuidar pero también cuidarse, a empezar a vivir su maternidad de forma diferente.
Confía en ti, escúchate y recuerda que cada mamá es diferente, tiene historias muy diversas y no hay un punto en el que podamos comparar, lo mejor que podemos hacer es una red de apoyo de cuidados, una donde aprendamos y reflexionemos juntas.
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