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Cómo criar niños sin estrés y la autorregulación

Tristemente, somos una generación con altos niveles de estrés provocados por gran cantidad de situaciones cotidianas: el tráfico, las responsabilidades laborales, los problemas familiares, el sobrepeso, enfermedades, la inseguridad en el país, etc. La lista es muy extensa.

Los niños, que en teoría deberían ser felices y no tener preocupación alguna, están experimentando estrés por varias razones, pero la principal causa de estrés en los niños es el transmitido por el estrés de los padres.

Por lo tanto, la autorregulación de las emociones es importante tanto para nosotros como para ellos.

Lo primero que debemos hacer es identificar la causa de nuestro estrés.

Siempre es posible saberlo, solo tenemos que dedicar varios minutos  – los que sean necesarios – a reflexionar y profundizar en nuestro interior. No es fácil, pero no es imposible.

Una vez que tengamos identificada la causa, hay que definir si ésta tiene solución inmediata o si es más complicada de resolver. Si sí tiene solución inmediata, hay que resolverla pero ya. Es decir, muchas veces estamos estresados por una serie de pendientes mínimos a los que si les dedicamos pocos minutos podemos solucionarlos y quitarnos ese peso de encima.

Pero si no es problema con solución fácil e inmediata, tenemos que “domar” nuestra mente para “ponerle pausa”, no transmitirles estrés a nuestros hijos, y trabajar mentalmente en la solución. Muchas veces ayuda escribir en un papel el problema y las posibles soluciones, para visualizar el problema de manera diferente y vaciar nuestras mentes. Esto es justamente la autorregulación: control sobre nuestras propias emociones.

Es importante que sepas que un ambiente familiar amenazante o lleno de estrés da como resultado un niño a la defensiva, y a la larga se convierte en un niño hipersensible y asustado por cualquier razón. Ese niño se convierte en un adulto inseguro, miedoso y posiblemente violento.

Síntomas de estrés en niños

Estas son algunas de las manifestaciones que puede experimentar un niño con estrés:

  • Tendencia a regresar a conductas de niños más pequeños
  • Agresividad o berrinches
  • Pesadillas o problemas para dormir
  • Pérdida del apetito
  • Angustia
  • Tristeza o llanto constante
  • Dolores constantes de cabeza o estómago
  • Tics nerviosos o tartamudeo
  • Comerse las uñas

La fórmula es clara y fácil de entender: calma transmite calma y estrés transmite estrés.

Detente a pensar un momento: ¿qué le estás transmitiendo a tus hijos?

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Escrito por:

contacto@tipsdemadre.com
Actualizado: 2019-06-28

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