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Cómo sobrellevar cambios emocionales de hijos adolescentes

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La adolescencia no solamente tiene consecuencias en quien la experimenta. También las personas a su alrededor pueden resentirlas. Sobre todo hablando de cambios emocionales. Afrontar las modificaciones en la dinámica familiar no es nada sencillo. Muchas veces no comprendemos qué recursos utilizar para lidiar con esto.

Aquí te dejamos algunos consejos que pueden ser de ayuda:

1. No te niegues a los cambios.

Tal vez sientas que tu pequeño creció muy rápido y es posible que aún no te sientas preparado para realizar cambios en su relación. Es importante empezar a trabajar en ti sobre esta nueva etapa. Inicia por sentarte y anotar qué cosas han cambiado. Reconoce tus emociones. Céntrate en ellas. Pregúntate que espacios o tiempos que dedicabas a tus hijos se han modificado o disminuido. Propón actividades que te gustaría hacer para ti. Todo cambio tiene un porqué. Te recomendamos pensar que esta etapa es especial, ayudará a tu hijo a ir descubriéndose, obtener mayor independencia e irá definiendo aún mas su identidad. Habrá situaciones nuevas dentro de los cambios. No te asustes, piensa en los beneficios. Comenzarás a desarrollar nuevas habilidades, por ejemplo cómo negociar para otorgar permisos, saber escuchar, asertividad, etc.

Si tienes oportunidad compartan experiencias, cómo lo ha vivido cada uno. Esto te ayudará a mejorar la comunicación con él,  a realizar los cambios con mayor conciencia y sin mirar con tanta nostalgia al pasado. Luego identifica junto a tu hijo qué cosas creen que deberían cambiar. Dialoguen y háganlo de forma paulatina. No olvides que esos cambios no solo deben venir de tu parte sino también de tu hijo. Comprender que los cambios significan retomar nuevas responsabilidades.

2. Establezcan límites y reglas.

Esto es básico para mantener el respeto y mejorar la convivencia familiar. Sin importar cuál sea el estado emocional de ambas partes, lo fundamental es perderle el miedo a poner límites. No te alejará de tu hijo, incluso puede acercarte de otras formas. Piensa que se trata de expresar abiertamente qué te molesta y qué pueden o no hacer las personas al interactuar contigo. A su vez, es importante que también conozcas lo que le molesta a tu hijo. Construir juntos los límites y las reglas ayudará a que tenga apertura a contar un poco más acerca de sus emociones y que aprenda a hacerlo con los demás. Intenten que sean las reglas sean claras y que no quede nada a interpretación. 

3. Verbalizar emociones y respetar espacios.

Muchas veces los adolescentes así como los adultos expresamos nuestras emociones por medio de acciones. En ocasiones, éstas pueden disgustar al otro, preocuparlo o hacerlo enfadar. Ejemplo de ello es no hablar, aventar las cosas, gritar, etc. Algo que te recomendamos es ser su modelo, cuando te sientas mal o bien. Identifica tus emociones y verbalízalas. En algunas ocasiones puedes extender la explicación y en otras mencionar que no te encuentras lista para hablar sobre eso, pero que agradeces su interés y lo compartirás después. Esto puede ayudar mucho a que la situación se tranquilice y no sofocar a quien no quiere hablar, respetar su deseo, pero manteniendo una línea de comunicación. Cuando tu hijo presente la misma actitud, acéptalo y menciónale que estás para cuando quiera hablar.

También puedes darle opciones, como si quiere un abrazo aunque no te cuente las cosas. Estás abierta a hablarlo en cualquier momento, que puede contarte las cosas y tú solo escucharás sin hablar, si lo necesita en el momento. Respeta estos tratos. Tal vez en este último caso, si deseas aconsejarlo, puedes decirle que tienes un consejo para él y puede pedírtelo en cuanto se sienta mejor.

4. Agrada su confianza y evita juzgar.

La mejor manera de agradecer la confianza de un adolescente es respetándolo. Reconociendo el valor que tuvo para hablar contigo. Bríndale espacios específicos. Si te cuenta algo, toma asiento y escúchalo de verdad. En la medida de lo posible, detén la actividad que te encuentres realizando. A veces nuestros adolescentes solo nos dan una o pocas oportunidades de compartir sus emociones, ya sea por los temores que tienen o la vergüenza. Toma cada uno de ellos. Escucha y evita juzgar sus emociones como exageradas, tontas o absurdas, aunque para ti lo parezcan. Eso podría cerrar el círculo de confianza. Pensará que no puedes entenderlo. Intenta retomar esos espacios para escuchar las soluciones que quiere darle, pregunta si puedes dar tu opinión o consejo. Respeta sus deseos.

5. No lo tomes como algo personal.

Tu hijo está pasando por muchos cambios. Se presentan ante sus ojos nuevas experiencias y muchas preguntas. Si en algún momento sientes que ha cambiado su conducta contigo, acércate a preguntar, expresa tu sentir. No lo regañes, mas bien abre el diálogo. Comprende que no se relaciona como tal contigo. Cada persona realiza acciones específicas y la reacción ante ellas puede ser muy variada. Su interpretación depende de las creencias y aprendizajes de la persona. Por lo tanto, piensa que aunque te confiese que cambió porque tú lo regañaste, no es contra tí, sino que es contra la idea de que no deben regañarlo, que ya es mayor, etc. Indaguen y platiquen de manera conjunta sobre esa creencia y den soluciones.

6. Busquen un profesional.

No siempre tendremos todas las respuestas, existen profesionales que pueden ser de apoyo. Los psicólogos por ejemplo, cuentan con formación teórica y aplicada que los padres no conocen. Algo importante es dialogarlo, no imponerlo. Buscar información. Desmitificar todo lo que hay alrededor de ir al psicólogo. Aclararle que no queremos buscar ayuda porque creamos que está loco, o que no puede solo, sino todo lo contrario, es porque puede y tiene el valor de resolver o enfrentar todos los cambios. Es una decisión que reflejará lo mucho que se importa como persona. Podrá conocerse desde otra perspectiva, escucharse y así logrará afinar, desarrollar y descubrir habilidades con las que cuenta, es tomarlo como una inversión en sí mismo. Poner el ejemplo como padres también puede ayudar a que tome la decisión.

Esperamos que estos seis consejos sean de ayuda para sobrellevar o afrontar juntos todos los cambios emocionales que conlleva la adolescencia. Lo más importante es recordar que cada emoción tiene una función y es completamente válida, el punto es aprender a lidiar con ella.

 


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