Cómo saber si quiero o no, ser mamá

La maternidad durante muchos años han sido considerada como parte de la vida, sin embargo, gracias a todo un movimiento histórico podemos cuestionar la idea y decidir si realmente deseamos o no ser madres, esto abre la oportunidad a nuevas relaciones con los hijos, un compromiso más pensado y fuerte. Sin embargo, nadie nos ha enseñado cómo empezar a cuestionarlo ni cómo saber si estamos tomando la decisión correcta. Aunque se trata de una pregunta enorme y que debes ir resolviendo poco a poco, te tenemos algunos puntos a tomar en cuenta que te dejarán con mayor claridad sobre el tema, así que iniciemos:
Piensa en qué te han dicho sobre la maternidad y cómo lo has cuestionado

Si estás aquí es porque algo en la vida te ha hecho cuestionar todo aquello que has escuchado, entonces empecemos por hablar de esto. Iniciaremos pensando en qué es para ti ser mamá. Vas a necesitar hacer un recorrido completo desde tus primeros años hasta la actualidad, empieza por pensar en cuando eras pequeña y jugabas a las muñecas, cómo era esa experiencia, consideras que era algo agradable o te llenaba de estrés, qué te decían sobre el cuidado y las responsabilidades, cuáles son los modelos de maternidad que haz visualizado, piensa en mamá, mujeres cercanas. ¿Cómo consideras que debe ser una madre y si eso va con tu forma de ser o de pensar en la vida, piensa en todos los discursos que te han intentado contar lo agradable y lo que no tanto, qué tanto piensas que la vida cambia y qué tanto deseas o no que lo haga o bajo qué términos?
De igual manera piensa en todas las experiencias que has tenido en cuanto a los cuidados, es decir, si de pequeña cuidabas a tus hermanos, amigos, incluso a tus padres, y cómo se ha sentido, qué herramientas te ha dejado, enseñanzas, pero también qué ideas sobre cuidar a otra persona tienes, experiencias que te han llevado a desear o no adquirir un compromiso tan importante. Te recomiendo que hagas una lista para tener bien presente todo lo que opinas sobre la maternidad y tus principales experiencias, esto es observar tu historia para entender tus deseos y opiniones. Ahora si vamos a lo siguiente.
Enlista las razones

Ahora sí, vamos a identificar cuáles son las razones por las que tendrías un bebé y cuáles por las que no serías madre, hacer ese listado no requiere primero nombrar y después ampliarlo a un cuadro, uno donde puedas rastrear con la información anterior la razón por la cual consideras eso, tanto en tu historia personal como en las condiciones históricas que te rodean. Y una tercera columna será para colocar cómo lo enfrentarías, es decir, qué soluciones buscarías y con qué herramientas cuentas para después colocar otra en donde colocarás un porcentaje, que será la posibilidad de que eso pase o afecte a ti y tu hijo, después colocas una ultima que de igual manera será con porcentaje, este tiene que reflejar qué tanto estarías dispuesta a resolver y qué tanto crees que eso va contigo. Al final ver esta tabla te hablará de un resumen de razones que pueden ser un gran respaldo para en el proceso cuestionarte varios aspectos. Te dejo un ejemplo:
- Razón: Miedo a que los demás puedan hacerle daño
- De dónde surge el temor: experiencias personales donde yo he recibido daño de personas, mi localidad es peligrosa, etc.
- Soluciones: brindar herramientas y habilidades para la seguridad, buscar un lugar en el que la delincuencia sea más baja, aprender a negociar sin controlar su vida.
- Porcentaje de posibilidad de que esté expuesto: 90% siempre estarán expuesto a alguna situación
- Porcentaje de deseo de enfrentarlo o para desarrollar habilidades que me ayude con eso: puede ir desde el 0% hasta al 100%
En realidad hacer este ejercicio te hablará mucho de tus deseos y de qué tan deseas esto, hay que ser muy claras en este proceso y sobre todo navegarlo sin culpas, en esta vida podemos estar dispuestas a hacer ciertas cosas por lo que vendrá y otras no, no hay respuesta correcta o incorrecta simplemente es identificar qué deseas en este momento y entender que es valido.
Identifica tus expectativas

Maternar tiene de fondo un mundo de deseos, es posible que sea momento de identificar qué te hace desearlo y que no. Aquí es donde realmente identificarás si deseas o no ser madre, se trata de pensar en si hay alguna otra meta que puedas crear en tu vida que te dé la misma satisfacción o incluso mayor, por ejemplo:
Si deseas tener una persona que te ayude a trascender, es decir, crear un proyecto de por vida que de alguna manera sea testigo de tu vida, dejar algo valioso. Piensa en si tendría el mismo efecto de logro hacerlo con una carrera, siendo parte de la vida de otros niños que lo necesiten, etc. Observa qué tanto realmente quieres un bebé o estás persiguiendo otro tipo de metas. De igual manera piensa qué pasaría si las expectativas de las condiciones de vida que esperas no se dieran tal cual, no pensar en el peor escenario pero tampoco en el perfecto, aun así estarías dispuesta a hacerlo, por ejemplo, si ahora mucho de lo que te mueve es tener un bebé por cómo crees que sería hacer equipo en pareja y por el amor que le tienes esa persona con quien criarás, piensa en si crees que podrías con la idea de maternar sin una pareja.
Ojo este ejercicio no es una forma de disminuir tus ganas, más bien es una forma de identificar qué te mueve y qué tan dispuesta estarías a hacerlo frente a situaciones diferentes, esto te habla de las ganas que realmente tienes de ser mamá.
Cómo te imaginas que será tu hijo/a
Esta parte de la expectativa también es importante, cuando se tiene un bebé se sueñan con muchos escenarios, entre ellos la total felicidad, que sean personas que también darían todo por nosotros, que su infancia será sumamente tierna, que cuando crezcan serán esa compañía en la vejez o incluso quienes cuidarán de nosotros, sin embargo, aunque nos cueste creerlo maternar no es garantía de nada, maternar tendrá muchos aspectos que serán difíciles y aunque tendrán grandes satisfacciones la realidad es que no sabemos en qué momento llegarán, ni cómo serán, solo irán pasando y ahí esta la magia. Entonces aquí una de las grandes preguntas es ¿Tendrías un bebé aun sabiendo que no todas esas expectativas se cumplirán? ¿Qué harías para trabajarlo?
Imagina ambos escenarios, pros y contras
Este otro ejercicio también es algo muy útil y bonito, imagina cómo sería tu vida con ambas decisiones y piensa en qué te daría nostalgia o mayor duda, por ejemplo, qué sientes que sería más fuerte para ti, preguntarte qué hubiera sido con un bebé o sin él, y por qué. Piensa en los beneficios de ambas vidas y si podrías encontrar maneras de hacer que se compensen, la idea simplemente es pensar en qué te haría sentir más feliz al final del ejercicio o qué te causa incluso menor malestar. No hay una respuesta correcta; simplemente son historias de vida diferentes que dependiendo de cada persona pueden funcionar mejor o peor.
Piensa en los tiempos y en las presiones alrededor
Es posible que al hacer todos estos ejercicios puedas identificar algo muy interesante, es posible que reforzaras tu respuesta o incluso puede que te llevará a identificar que si lo deseas pero no en este momento o no de la manera en que te lo han impuesto, puede que simplemente quieras hacer las cosas diferente y que eso te lleve a su vez a una opción media. Cualquiera que sea la respuesta, te llevará a enfrentarte a diferentes decisiones y formas de estar en este mundo, de cuidar, pero tal vez no a un bebé biológico, sino decidir adoptar o ser parte de programas de cuidado de niños, etc.
Recuerda que la maternidad es una decisión y debe ser deseada, amada y transitada de la mejor manera, no vayas con prisa, y piensa que no hay una respuesta correcta, mejor ni peor, solo una que te puede llevar a vivir de manera más plena y feliz.
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