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Tratamiento de las quemaduras ¿qué hacer y qué no?

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Una taza de té caliente, un brasero, una barbacoa o una vela encendida… Los niños aún no son conscientes del peligro de los objetos calientes y, por tanto, corren un riesgo adicional de sufrir quemaduras.

De todos los pacientes que acaban en el hospital cada año con quemaduras, una cuarta parte tiene entre 0 y 4 años. Estos niños suelen sufrir quemaduras causadas por el contacto con líquidos calientes, como el té y el café, o por el contacto con objetos calientes (estufa, calentador, horno) y el fuego.

Causas de las quemaduras

Los niños se desarrollan a un ritmo rápido y a menudo ya pueden hacer más de lo que sus padres creen. Por lo tanto, los accidentes pueden ocurrir en cualquier momento. Piensa, por ejemplo, en un niño pequeño que intenta levantarse tirando del mantel de la mesa y se mancha con una taza de té caliente. O un niño pequeño que ayuda a su madre a cocinar y se quema la mano con la cocina eléctrica en el proceso.

Pero tu hijo también corre el riesgo de sufrir quemaduras al aire libre, y no sólo cuando «hace fuego». Por ejemplo, la savia de la hogweed, que se desprende cuando las hojas o los tallos se golpean, puede provocar desagradables quemaduras. Pero los productos químicos también pueden causar quemaduras dolorosas.

Tipo de quemaduras en niños

Hay diferentes grados de quemaduras. La gravedad de una quemadura depende del tamaño de la zona dañada, del tiempo que el calor haya actuado sobre la piel y de la causa de la quemadura. Las quemaduras se clasifican generalmente en tres grupos.

  1. Quemaduras de primer grado
  2. Quemaduras de segundo grado
  3. Quemaduras de tercer grado

Primer grado

La piel se enrojece, se hincha ligeramente y duele. No hay ampollas ni abrasiones. Estas heridas superficiales suelen ser tratadas y se recuperan rápidamente, normalmente en pocos días. Si tu hijo se ha quemado con el sol, tiene quemaduras de primer grado.

Segundo grado

La piel se enrojece, se hincha y duele y presenta ampollas. Cuando las ampollas se rompen, la herida tiene un aspecto húmedo. Aunque estas quemaduras pueden ser bastante graves, las quemaduras menores pueden recuperarse en dos semanas. En caso de quemaduras importantes de segundo grado, debes llevar a tu hijo al hospital.

Tercer grado

La piel es de color blanco grisáceo (hervida) o negra (carbonizada) y ha perdido su flexibilidad normal. La quemadura en sí no es dolorosa, pero la zona circundante sí. Con este tipo de quemaduras, tu hijo debe ir al hospital inmediatamente. Esto se debe a que tu hijo puede entrar en shock debido a la pérdida de líquido y sal asociada a este tipo de quemadura grave. También existe el riesgo de infección.

Tratamiento

  • Llama siempre al servicio de urgencias en caso de grandes quemaduras de segundo y tercer grado.
  • En el caso de las quemaduras de primer grado, debes llamar al médico o al servicio médico de urgencia si se hincha gran parte de la piel y si hay síntomas de enfermedad, como escalofríos, fiebre, náuseas, vómitos, dolor de cabeza o palpitaciones.
  • Enfría la quemadura durante al menos 10 minutos con, preferiblemente, agua del grifo tibia.
  • Importante: quitar la ropa lo antes posible y, en el caso de los niños pequeños, no olvidar el pañal.
  • Sujeta al niño herido de forma que no pueda alcanzar las heridas para evitar que se infecten y se dañen las quemaduras.
  • Tras el enfriamiento, debes de cubrir las quemaduras de segundo y tercer grado con un vendaje no adhesivo o un apósito estéril, o bien con un paño de cocina limpio, una servilleta de tela o un pañuelo.
  • Para las zonas más grandes, envuelve las zonas quemadas con un paño o una sábana limpia sin apretar.
  • Asegúrate de que las ampollas no se rompan.
  • Proteger al niño contra el enfriamiento, sólo enfriar con agua fría si no hay otra opción.

¿Qué no debes hacer?

  • Afloja la ropa que se te pegue, ya que esto causa un daño extra a la piel. Intenta mantener húmeda la ropa pegada.
  • No apliques nada a las quemaduras de segundo o tercer grado (¡ni siquiera una pomada para quemaduras!). Esto aumenta el riesgo de infección y hace que sea muy difícil para el médico evaluar la profundidad de la quemadura.
  • No toques las heridas. Nunca perfores las quemaduras.
  • No utilices agua fría para enfriar las quemaduras grandes en el torso o la cara. Existe el riesgo de sufrir un shock de frío. En su lugar, cubre estas heridas con un apósito especial para quemaduras (vendaje metalizado) o, si es necesario, con un paño de lino limpio.

La prevención es siempre lo mejor

Puedes prevenir las quemaduras de tu hijo haciendo que el entorno sea más seguro y prestando más atención durante las situaciones de riesgo. Puedes considerar, por ejemplo, los siguientes puntos:

  • No tomes café o té con un niño en tu regazo.
  • No dejes a un niño (pequeño) en la cocina mientras cocinas.
  • No dejes al niño solo en la bañera o en la ducha.
  • Poner las tazas y jarras llenas fuera del alcance de los niños.
  • Coloca el cable del hervidor y de la cafetera en la parte posterior de la encimera de la cocina y mantén el cable lo más corto posible (si es necesario, pégalo con cinta aislante).
  • Cocina todo lo posible en el quemador trasero y gira los tallos de las sartenes hacia atrás.
  • No dejes nunca sin vigilancia aparatos como la plancha o la freidora.
  • Utiliza un termo en lugar de una tetera o cafetera.
  • Utiliza una rejilla de cocina, para que los niños no puedan girar los pomos.
  • Utiliza un termómetro de baño y un grifo termostático.

 

Toda la información que te damos en este artículo es orientativa ya que cada niño y cada familia son diferentes y únicas.

 

 

Carolina González Ramos

Edda Virtual Solutions

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