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¿Cómo mejorar la relación entre hermanos?

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Uno de los puntos más importantes durante la crianza es fomentar una buena relación entre los hijos, que aprendan a quererse y respetarse. Aquí te mostramos algunos consejos de cómo ayudar a mejorar la relación entre hermanos. 

Primero debemos comprender que como cualquier vínculo no se da de la noche a la mañana, eliminemos el mito de que el amor o respeto ya existe por el hecho de ser familia. Como toda relación se va construyendo en la interacción diaria y debe ser fomentada. Si bien no puedes interferir en sus emociones como tal si puedes ser un mediador que los guíe. 

Evita comparar a los hijos

Aunque para nosotros es obvia la diferencia entre nuestros hijos y nunca pensaremos que uno es mejor que el otro, para los niños aún no es tan claro. Realizar pequeñas comparaciones puede comenzar a crear rivalidad entre los hermanos, hacerlos sentir mal o confundidos. En la mayoría de las ocasiones solemos compararlos o poner a uno de ellos como ejemplo porque deseamos que el otro aprenda o desarrolle alguna nueva habilidad o por contrario deseamos que no haga lo mismo.  Este deseo no es malo, pero existen otras alternativas:

  • Primero. Identifica cuales son las características y habilidades de tu hijo: Habla con ellos, pregunta. Recuerda que cada uno es completamente distinto y aunque vivan situaciones parecidas o iguales, su interpretación de las cosas no será la misma.
  • Segundo. Analiza el contexto de tu pequeño y la importancia o deseo por desarrollar cierta habilidad: Puede que lo que para uno es importante para el otro no lo sea. Es el momento perfecto para impulsar sus ilusiones y metas. No necesariamente ambos tienen que realizar las mismas actividades todo el tiempo. Tal vez a uno le gusta más dibujar, entonces requerirá de habilidades distintas
    al otro que desea aprender a cantar o tocar un instrumento. Ninguna actividad es mejor o peor que otra.
  • Tercero cada pequeño es su propio punto de partida. Si desean monitorear que tanto avance han tenido para celebrarlo, que sea tomando en cuenta su propio avance, las dificultades que ha enfrentado y la manera en que lo ha hecho. Nunca con lo que su hermano ha logrado. Recuérdale que cada persona tomara su tiempo y no significa que sea más o menos.

No hablar de sus errores con su hermano.

A nadie le gusta sentirse expuesto ante el otro. El punto de llamar la atención a tu pequeño es que puedan analizar la problemática y posibles resoluciones, para que mejore. Nunca el castigo. Es por esto que siempre que tenga un error o realice algo indebido opta por hablarlo a solas. Así podrán enfocarse en las soluciones y no en las emociones que sentirá al estar expuesto. Si la acción sucedió frente al otro o pregunta por ello. Pueden darle una respuesta corta de lo sucedido, siempre señalando el porqué del problema desde un punto neutral, nunca juzgando al pequeño. Ejemplo: Evita decir » Es que tu hermano fue un mal niño porque rompió una ventana» modifícalo por «Rompió la ventana, me explico qué pasó y le va a dar esta solución».

De la misma forma evita hablar mal de uno de ellos en su ausencia. A veces sentimos que los niños son muy maduros y comprenden todo lo que sucede o están capacitados para ser escuchas. La realidad es que ellos aun están aprendiendo y pueden sentirse confundidos. Sobre todo si presentas malestar, tristeza, decepción, desesperación, etc. Pueden llegar a pensar que su hermano es el causante de esas emociones, que tal vez lo hace con intención y por tanto puede crearse rencor, enfado, por algo que desde un principio no le corresponde.

Reconocer emociones y comunicarlas.

Esto no sólo les permitirá tener una buena relación entre ellos sino con todo su entorno. Enseñarles que todas sus emociones son validas, suele ser difícil ya que a veces los niños pueden decir cosas muy duras por no conocer el significado de la palabra o por la euforia del momento. Lo ideal es explorar el sentimiento. Preguntar por qué se siente de esa manera, mas que regañarlo por sentir dicha emoción. Si lo regañas no evitarás que lo sientas, tal vez solo que lo exprese. Exploren y den soluciones. Ahí puedes encontrar mucho del malestar que presenta tu hijo en la interacción con su entorno, incluido su hermano y cómo apoyarlo.

Actividades para mejorar la relación entre hermanos.

El vinculo que buscas que se forme entre tus hijos se dará a partir de la convivencia.  Es importante crear actividades para mejorar la relación o espacios donde ellos puedan interactuar tanto con tu mediación como sin ella. Puedes iniciar por las tareas del hogar, hacer equipo para terminarlas más rápido e ir al parque, por un helado o pasar tiempo juntos. Intenta que parezcan algo no tan planeado. Que se sienta como un juego. Creen juegos nuevos, intenta que en su mayoría se trate de juegos donde deban hacer equipo. También si lo crees conveniente puedes de ves en cuando incluir juegos de competencia, procura que se lleven acabo con tu mediación. Tu papel fundamental será ser el modelo y guía ante saber perder, para que aprendan que se trata de un juego y que no es algo personal. 

Igualdad de atención y tiempo

Así como es importante crear tiempos juntos también resulta indispensable otorgar espacios a solas con cada uno de ellos. Muchas veces sentimos que uno de ellos requiere de más atención por cuestiones de edad o comportamiento, pero la realidad es que lo necesitan por igual. Evitemos crear rivalidades o incluso dar mensajes que pueden malinterpretarse como si me porto groseramente o hago travesuras me harán más caso. A su vez tener un tiempo con cada uno te dará la oportunidad de conocer más a fondo detalles sobre su personalidad y seguir construyendo ese vinculo entre madre e hijo, no únicamente entre hermanos.

 

 

 


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