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Malas amistades en la adolescencia

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Malas amistades en la adolescencia. Este es un tema que suele atormentar a los padres pero que en su mayoría, para los adolescentes resulta ser una exageración o sobre protección. Los padres cuentan con un sinfín de experiencias que les permiten identificar algunas características que no desean en los amigos de sus hijos, sin embargo no saben cómo pueden transmitirlas. En este post hablaremos de ese tipo de amistades y cómo ayudar o brindar herramientas a los hijos para que eviten interacciones que les sean dañinas.

Malas amistades en la adolescencia ¿Qué son?

Empecemos por analizar ¿Qué es una mala amistad? para empezar, el brindar una connotación de bueno o malo a las cosas solo provocará que los hijos se alejen de nuestros consejos, esto debido a que le estamos dando una carga moral a las cosas y no estamos recordando que aunque crecieron bajo nuestras reglas y enseñanzas, no tienen nuestro mismo pensamiento y mucho menos se mueven bajo la totalidad de nuestros valores. Es decir, ignoramos su contexto moral y experiencias.

La mejor manera de acercarte a ellos es pensando desde su contexto, preguntando y entendiendo porqué para ellos es bueno o malo, y qué les brinda. No digo que dejes de aconsejar, más bien que juntos averigüen las características, de manera objetiva, que están dentro de esas interacciones, para que así pueda empezar a ver qué tan funcional es ese vínculo.

Entonces pensémoslo así. Hagamos una analogía. Imaginemos que a ti te dan mucho miedo las piscinas, todo lo que tenga que ver con nadar, porque de pequeña casi tuviste un incidente en el que estuviste por ahogarte. A partir de ese evento no volviste a tocar el agua por ningún motivo. Tu hijo creció y en la escuela debía tomar clases de natación. Es tan bueno que ahora es el deporte que más ama, aunque las primeras clases también tuvo un pequeño incidente, aprendió las mejores herramientas y técnicas para lograrlo, a su vez ahora no solo nada en piscinas, sino en el mar, pequeños arroyos, etc. Ha aprendido a identificar en que lugares puede correr ciertos peligro, cuáles le exigirán una condición física especifica, etc. Lo que para ti es malo o peligroso, para él puede no serlo. Ninguno está en lo correcto o incorrecto. Ambas formas de ver ese mismo evento son válidas, pues les funcionan. A ti te mantiene a salvo no entrar en el agua y a él conocer técnicas porque entra en ella. No podemos evitar que tenga contacto con el agua, pero estaremos más tranquilos porque cuenta con todo el conocimiento en torno al auto cuidado.

En otras palabras, podemos rescatar de este ejemplo: no podemos controlar lo que hacen, pero podemos brindarles herramientas. Hay que ponernos en sus zapatos y a partir de sus experiencias dejar que construyan sus propios parámetros de amistad; estos los deben hacer sentir cómodos y permitirles crear interacciones «sanas» o funcionales.

¿Cómo alejar malas amistades de mi hijo o hija?

Como ya mencionamos no les llamaremos malas, mas bien, poco funcionales en la vida de nuestros adolescentes. Las amistades son parte de una elección, por lo que el hecho de que se alejen o se queden depende de tu hijo y no de ti, pero brindarle herramientas para mejorar sus habilidades sociales les ayudará mucho a que sus elecciones se moldeen a un tipo de amistad que le brinde experiencias agradables y vínculos donde se sienta tranquilo, así como respetado. Aquí te mostramos algunos puntos que te recomendamos trabajes con ellos:

Cuidado con el ejemplo

A veces no nos damos cuenta y somos el modelo principal de nuestros hijos. Si solemos mentir a nuestras amistades, para ellos será normal y lo verán como parte de su vida. Si bromeamos con cosas hirientes, que aunque causan risa en el momento, damos el mensaje de que en la interacción es válida la violencia. Que las amistades reales y divertidas se reirán de aspectos suyos, llevándolo tal vez a pensar que defender sus derechos lo vuelve un amigo no deseado o aguafiestas. Este tipo de mensajes confusos puede llevarlo a establecer conductas que lo hagan sentir confundido con el tiempo.

 Miedo a la soledad y rechazo

Hablar de este tema puede ser un poco imponente o incómodo, pero es importante. No hablemos del temor sino de la soledad como tal,  considerando los beneficios que puede brindar. Conocer qué piensa sobre las personas que no están rodeadas de amistades,  flexibilicen el pensamiento, es decir, den muchas posibles respuestas, de tal manera que la soledad ya no sea el peor de los destinos, donde se entienda como parte de la vida, al igual que el rechazo.

Pensar el rechazo no como algo que te condena, sino que te permite identificar que deseas y qué no; con quiénes deseas estar y porqué. Analizar qué características o elementos tuvo aquel momento en el que no fue elegido en un partido, fue ignorado en una charla,  se enfadaron con él, etc., y dejemos en segundo plano la pregunta «¿Qué está mal en mí?» En su lugar, darle una estructura a estas situaciones que le permitirá entender qué puede modificar y qué no está en sus manos. A su vez decidir qué desea modificar y qué no; pensar en qué consecuencias podría tener, haciéndolo pensar que tan cómodo estará en ese grupo si modifica algo para interactuar con ellos; sí sus características realmente le agradan o no, incluso mirar otras opciones. Abran juntos ese panorama.

Enséñale a poner límites a quien sea y cuando sea necesario

Este paso es un elemento que no puede faltar. Sin embargo puede ser duro para ti, ya que es una habilidad que deberá aplicar con todo el mundo; familia, conocidos, amigos, desconocidos, etc. Se trata de poner sobre la mesa qué cosas realmente le molestan, pensar el porqué y poner manos a la obra en esos límites. Poner límites significa no permitir que nadie pase sobre sus derechos pero a su vez, tampoco pasar sobre los derechos del otro. Todo debe ir dirigido hacia el respeto.

Este elemento le permitirá visualizar con quienes le es más sencillo convivir, es decir, quién tiene esta cultura de respeto, de cuidado hacia el otro. Esto suele ser difícil, pues el primer pensamiento que puede venir a su cabeza es «y si me quedo solo», pero una vez que se logra romper el miedo a la soledad se establece esta nueva idea de, no me quedo solo, simplemente busco y creo vínculos con personas más acordes a mí. Enséñale que poner límites es un símbolo de amor propio y hacia las otras personas. Aunque es algo que no todas las personas están dispuestas a hacer o respetar, ya que es un compromiso.

Definición de amistad y sus características en la adolescencia

Platiquen y evalúen que consecuencias tanto deseadas como indeseables puede tener su concepto de amistad. Así podrá seguir perfilando qué es lo que desea de una amistad, visualizar las personas con las que construirá vínculos cercanos y con cuales no, así como comprender las consecuencias que tendrán sus decisiones.

Ejemplo: «Las amistades nunca critican y apoyan incondicionalmente sin importar nada».

Pros: Si encuentras personas bajo este mismo ideal, te rodearás de personas con una escucha paciente, que no te molestarán ya que no te van a contrariar, serán incondicionales ante cualquier cosa, por lo cual experimentarás muy pocas veces la soledad.

Contra: Puede que no sea tan sencillo expresar en este tipo de relaciones cuando algo te moleste o estés en desacuerdo. Si te equivocas en el ideal de amistad que tiene tu amigo, puede que lo exprese diferente, por lo que sentirás que das todo y él nada, llegando a decepcionarte. Puedes llegar a meterte en situaciones muy difíciles por el otro o incluso tú llegar a afectar a tus amistades si las llevas a incondicionales, etc.

Es ahí que la plática se puede volver todo un análisis filosófico, sigue la línea de la plática y construyan nuevas preguntas, siguiendo el ejemplo, puedes preguntar: ¿Qué es incondicional? ¿Hasta dónde llegarías o quisieras que lleguen por ti? ¿Qué pasa sino lo hacen? etc.

Estos puntos que te recomendamos pueden ayudar a que tu hijo se vuelva más crítico sobre sus ideales y ante todo el que sea cuidadoso sobre qué esta construyendo con las personas que lo rodean, así como las posibles consecuencias de ello. Todo esto sin imponer un juicio de valor que cortará de inmediato la oportunidad de aconsejarlo o guiarlo. Esperamos que estos consejos te sean de ayuda en esta etapa tan increíble de tu hijo, la adolescencia

 


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