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¿Cómo identifico si mi hijo tiene resfriado (gripa) o alergia?

Los síntomas de una alergia (no severa) en las vías respiratorias no son muchas veces fáciles de detectar, ya que si tu hijo no tiene ciertos síntomas puede ser confundido con un resfriado.

Los hijos de los que, al menos uno de sus padres, tiene alergia, tienen, aproximadamente, un 80% de posibilidades de desarrollar alergia también. Otra de las vías para desarrollar una alergia es la reiterada exposición a una sustancia, de tal modo que se produzca una hipersensibulización a la misma. La contaminación de las urbes contribuye negativamente.

Similitudes y diferencias entre un resfriado y una alergia

¿Tiene tu hijo moco espeso, o en su nariz gotean con mocos casi acuosos? Una reacción alérgica generalmente causa una secreción nasal con moco acuoso. Ya que la rinitis produce una secreción muy líquida y transparente que suele salir de manera constante.

Sin embargo hay que observar con atención el proceso ya que no todas las secreciones acuosas son reacciones alérgicas. En el caso del resfriado, la mucosidad suele ser más espesa y de color amarillento o verde. En los catarros, se puede estornudar, pero de forma aislada. Si los estornudos son constantes hay que pensar en una alergia.

También, el picor de nariz es un síntoma característico de la rinitis alérgica. Mientras que en el resfriado el picor de nariz suele ser leve o inexistente. ¿La piel debajo de los ojos se ve oscura, púrpura o azulada? Esto también es a menudo un signo de una alergia.

Otro de los síntomas importantes que no debemos ignorar es la tos. La tos alérgica se caracteriza por ser una tos seca y persistente, sin flema ni otra secreción, que se presenta, cuando el niño entra en contacto con la sustancia alergenica.

Un niño con alergia también puede sentirse muy cansado, lo que a su vez puede afectar el rendimiento en la escuela y en su vida cotidiana. Por otro lado, un resfriado, en muchos casos, suele ir acompañado de unas décimas de fiebre. En cambio, la alergia rara vez conlleva un aumento de la temperatura del niño.

Un resfriado o gripe común desaparecen después de unos pocos días o, como mucho, unas pocas semanas. Por su parte, la rinitis alérgica suele durar bastante más, pero sus síntomas van y vienen a lo largo del día. Por lo que, si las quejas persisten o empeoran durante una temporada en particular, entonces, puede haber una alergia como la fiebre del heno o alergia a los ácaros del polvo.

Como podemos concluir, los síntomas mencionados son similares y, a menudo, se confunden pudiendo hacer un diagnóstico erróneo.

Los primeros años de vida son cruciales

Las alergias tienen un curso de vida natural. Los pequeños generalmente sufren de eccema o alergias a los alimentos, pero ya puede haber una sensibilización a los ácaros del polvo y las mascotas. Cuando los niños crecen, la alergia puede manifestarse como asma o, incluso, rinitis posterior. Todo es posible, en combinación o por separado, pero no hay un patrón dibujado.

Es por eso, que el seguimiento intensivo en estos casos es muy importante, ya que los primeros años de vida de un niño son cruciales, porque durante ese período, se establece una especie de “sello”, que determina qué alergias se puedan desarrollar en el niño más adelante.

Diagnóstico de alergias y tratamiento

No hay edad mínima para realizar pruebas de alergia. Lo que ocurre, es que las alergias a alérgenos ambientales, como son los pólenes o los ácaros, no se suelen desarrollar en la época de lactantes, sino más adelante.

Las pruebas negativas pueden evolucionar hacia positivas, ya que las alergias evolucionan con la edad del niño y, si los síntomas persisten, se deben evaluar anualmente.

Los niños no nacen siendo alérgicos. Las reacciones de hipersensibilidad o las alergias, se van desarrollando con el paso de los años, en ocasiones van sumando alergias. Una alergia puede aparecer en cualquier etapa de la vida de una persona.

El tratamiento de las alergias en los niños es, en gran parte, el mismo que en los adultos, pero la dosis está ajustada, la administración sistémica de medicamentos es limitada y, la inmunoterapia, es muy rara, casi nunca menor de 6 años.
También, las técnicas para hacer el diagnóstico son similares. La prueba de alergia en la piel y la prueba de sangre son las más usadas para realizar un diagnóstico.

Aunque es difícil evitar que tu hijo desarrolle algún tipo de alergia, es posible tomar una serie de medidas preventivas para suprimir los síntomas y proteger al niño. La primera es, por supuesto, la del diagnostico, sí tenemos sospecha de algún tipo de alergia, acudir al médico y realizar las pruebas necesarias, para descartar o confirmar, y poder tratar de manera adecuada y efectiva a nuestro hijo.

A pesar de que existen muchos antihistamínicos, descongestionantes e inhaladores nasales de venta libre, es muy importante que consulte con su pediatra por anticipado para asegurarse de que la alergia y/o el asma de tu hijo están diagnosticadas correctamente y que los síntomas están recibiendo el tratamiento apropiado.

Por suerte hoy en día con un buen estudio y con inmunoterapia (vacunas) este proceso atópico se podría frenar. El niño tendría que vacunarse de 3 a 5 años pero está demostrado que la vacunación mejora el control de los síntomas y disminuye la necesidad de medicación hasta tres años después del tratamiento.
Estos tipos de tratamientos están indicados en niños mayores de 5 años, ya que es a esta edad cuando aparecen las alergias más comunes.

Consejos para atacar los síntomas de alergia en el hogar

Algunos consejos que os podemos dar para poder disminuir los síntomas de la alergia en el hogar son los siguientes:

– Utilizar cobertores a prueba de alérgenos en los muebles acolchados como colchones , cojines o sofás.

– No usar mantas, son un nido de ácaros. Usar en cambio edredónes, pero sintético no de plumas.

– Sustituir, o eliminar, las cortinas y alfombras por otro tipo de decoración.

– Evitar los armarios o roperos abiertos, ya que en estos, es mas facil que se acumule el polvo y se presenten ácaros.

No fumar en el hogar.

– No barrer, sustituir por una limpieza diaria con aspirador y trapo húmedo, y hacerlo siempre en ausencia de la persona alérgica.

– Evitar tender la ropa al aire libre porque se podría llenar de partículas de polen.

– Aunque a los niños les encanta jugar con las hojas que caen de los árboles, se debe evitar que, un niño con alergia, juegue con hojas secas en otoño ya que tienen moho que se ha acumulado desde principios de primavera.

– Tratar de sustituir lo más posible los productos de limpieza como detergentes u otros productos perfumados por vinagre.

Toda la información que te damos en este artículo es orientativa ya que cada persona es diferente por lo que para establecer un diagnóstico y un tratamiento es indispensable que acuda a su pediatra.

 

 

Carolina González Ramos

Edda Virtual Solution

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Actualizado: 2018-11-25